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LA RUTA DEL INTERIOR


Entra el Camino en Asturias por el puerto de Pajares, paso natural donde la abrupta cordillera Cantábrica suaviza su altura, para convertirle en el históricamente más transitado de la región.

Altas cumbres, bosques de hayas y extensas praderas acompañan al peregrino en un vertiginoso descenso hacia el fondo del valle del río Pajares. A su paso se jalonan pequeñas poblaciones que se encaraman en la ladera y que desde antaño prestaron atención a los caminantes: Pajares, Flor de Acebo, La Romía, Navedo y Las Puentes. donde se localiza la capilla del hospital de San Bartolomé, y a escasa distancia la parroquial de San Martín, la rectoral y la casona de los Hevia Campomanes, levantadas entre el siglo XVII y XVIII. Desde aquí se inicia un pronunciado ascenso que conduce al lugar de Herías, para a continuación descender a Campomanes, donde el Camino recorre su calle principal, a la que se asoma la capilla del antiguo hospital de peregrinos, y salva el río Huerna por un antiguo puente, situado junto al palacio de los Ramírez de Jove del siglo XVII.

La siguiente estación de parada es la capital del concejo de Lena, Pola de Lena, primera de las villas itinerarias que festonean el Camino del Interior. Entre su moderno caserío, aún se pueden ver viejas construcciones populares y casonas de época moderna. Hubo en ella hospital y hoy dispone de albergue de peregrinos.

Rumbo a la cercana villa de Mieres del Camino, la calzada jacobea atraviesa el lugar de Villallana y la localidad mierense de Ujo, punto obligado de referencia en el Camino, que de su pasado medieval conserva la mejor iglesia románica de la zona, aunque bastante reformada. A partir de aquí el Camino entra en el paisaje industrial de la Asturias central, prosiguiendo su avance por la vega del río Caudal, que salva, a la entrada de Mieres, por el puente La Perra.

Al pie del Camino, a su paso por la villa de Mieres, se levanta la iglesia de San Juan, templo historicista que reemplaza a la primera parroquial románica. A su sombra se extiende el viejo Mieres de casas tradicionales.

Desde Mieres, a través de La Robellada y Copián, la Ruta del Interior emprende la subida al alto de El Padrún. A su descenso, corre al encuentro del río Nalón en la localidad de Olloniego, ya en términos del concejo de Oviedo. Aquí, a orillas del río, se localiza un interesante conjunto histórico integrado por el viejo puente medieval de Olloniego y la casa-torre de los Quirós, obra de los siglos XIV-XVI.

Tras vadear el Nalón en El Portazgo, el Camino asciende a Picu Llanza, en el concejo de Ribera de Arriba, y por una calzada bellamente empedrada se aproxima a Oviedo por La Manjoya y San Lázaro del Camino. Ya en el casco urbano, recorre la calle de La Magdalena, llega a la plaza del Ayuntamiento y contnúa por las calles de Cimadevilla y La Rúa, desembocando en la plaza de la Catedral.

Dentro de la catedral, bella construcción gótica de los siglos XIV-XVI, los peregrinos oraban y oran ante la imagen de El Salvador, talla románica del siglo XIII, situada a la entrada de la girola. En su Cámara Santa, capilla prerrománica que cuenta con un excelente conjunto escultórico románico, Apostolado y Calvario, se custodian las reliquias que tanta fama dieron a la catedral deOviedo (venidas de Jerusalén y depositadas en ella por Alfonso II, siendo la más famosa de ellas el Santo Sudario) y las joyas prerrománicas de la Cruz de los Ángeles, la Cruz de la Victoria y la caja de las Ágatas, así como el Arca Santa, románica.

Al lado de la catedral , el hospital de San Juan, fundado en el año 1096 por el rey Alfonso VI, dio cobijo durante siglos a los romeros compostelanos, que ahora lo hallan en el albergue de El Salvador (calle San Pedro Mestallón).

A su salida de la catedral , el Camino de Santiago sigue las calles de San Juan, La Luna, Santa Clara, Independencia y Argañosa, abandonando la ciudad de Oviedo por la zona de Lavapiés. Avanza por San Lázaro de Paniceres, Lamaxuga y Loriana, y salva el río Nora por el puente de Gallegos, de origen medieval.

Ya en términos del concejo de las Regueras, asciende al alto del Escampalero, donde hubo hospital de peregrinos y hoy abre sus puertas un albergue, y se dirige a Valsera y Premoño, donde aún permanecen en pie la casa y capilla del hospital de Santa Ana. El Camino prosigue por la vega del río Nalón por el magnífico puente medieval de Peñaflor. En su margen izquierda, discurre ante la iglesia de San Juan, de origen románico, y atraviesa el caserío del pueblo de Peñaflor, antes de llegar a Grado.

Esta villa, cuyo trazado longitudinal evoca el paso de los peregrinos, tuvo murallas y un primer templo parroquial románico; dispuso también de hospital. En su tramo urbano, el Camino pasa al lado del palacio de Miranda, del siglo XVII, hoy Museo Etnográfico, y la espléndida capilla barroca de los Dolores. Sale por el barrio de La Cruz, ante la neoclásica fuente de Arriba y un gran crucero de piedra, afrontando seguidamente la subida al santuario de Nuestra Señora de El Fresno. A su descenso, la ruta jacobea se adentra en el concejo de Salas, alcanzando, por San Marcelo y La Reaz, la parroquia de Santa Eulalia de Doriga, donde se alzan la iglesia parroquial, de primitiva fábrica románica, y la torre y palacio de Doriga, construidos entre los siglos XIV-XVI. Sigue bajando hacia el río Narcea, cuyo cauce franquea en la actualidad por el puente de la carretera, adentrándose a continuación en Cornellana, donde se levanta el monasterio benedictino de San Salvador, fundado en el siglo XI. De su fábrica románica conserva la iglesia, la torre y la Puerta de las Osas. El monasterio es un conjunto barroco que cuenta con una monumental portada.

De Cornellana a la villa de Salas, el Camino remonta el curso del río Nonaya; avista la fuente e iglesia de Santiago de Villazón en Quintana y burla el cauce fluvial por el puente de Casazorrina.

Salas es otra típica villa itineraria. En ella se localizan la capilla del hospital de San Roque, la colegiata de Santa María la Mayor, templo gótico-renacentista levantado en el siglo XVI por el inquisidor Fernando Valdés Salas, cuyo espléndido mausoleo acoge, y el palacio y la torre señorial de los Valdés, hoy casa de Cultura, restaurante y hotel. Salas dispone de albergue de peregrinos.

Una nueva subida, esta vez por la ladera de la sierra de Bodenaya, lleva al Camino hasta el alto de la Espina, desde donde se vislumbra un extenso paisaje de montañas de cumbres aplanadas, propio de la Asturias occidental. Aquí se produce el tránsito al concejo de Tineo, en donde atraviesa los lugares de La Pereda, pasando ante la capilla del Cristo de los Afligidos; El Pedregal; Santa Eulalia y el campo de San Roque, cuya imagen datada en el siglo XV se cobija en su ermita. Bajando por el Paseo de los Frailes, hace su ingreso en la villa de Tineo y llega a la parroquial de San Pedro, templo progótico, muy reformado, que perteneció al desaparecido convento de San Francisco; en él se alberga un museo de imaginería medieval. Sin entrar en el casco antiguo de Tineo, la ruta jacobea toma la Travesía de la Torre, en la que se yergue la torre bajomedieval del palacio de los García de Tineo, hoy Casa de Cultura, y sale por la calle de La Fuente. En Tineo hay albergue de peregrinos, que porta el nombre del antiguo hospital de Mater Christi.

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A continuación la ruta pone rumbo al monasterio de Santa María la Real de Obona, paso obligado desde que así lo dispusiera Alfonso IX. De fundación altomedieval, la iglesia de Obona es un templo tardorrománico, donde se custodia un excelente Cristo románico, de tamaño natural. El monasterio, la hospedería y el claustro son obras del XVII. El último tramo del Camino por el montuoso concejo de Tineo deposita al romero ante la iglesia de Santa María de Borres, donde la iglesia de Compostela mantuvo un hospital. Hoy Borres cuenta con albergue de peregrinos. Más adelante, el itinerario jacobeo se bifurca, conduciendo un ramal a Pola de Allande y el otro, el llamado Camino de los Hospitales (que arranca de la capilla de San Pascual en La Mortera), a la sierra de Fonfaraón. Es éste el recorrido más antiguo, previo a la creación de la villa de Pola de Allande. En él son visibles aún los vestigios de tres antiguos hospitales de peregrinos que daban asistencia al caminante en su tránsito por éste sobrecogedor espacio.

Sobre la villa de Pola de Allande se eleva el palacio de Cienfuegos, una inexpugnable fortaleza reedificada en el siglo XVI. De este mismo siglo es la parroquial de San Andrés, templo gótico, muy remozado; cobija un retablo manierista. Tanto desde Pola de Allande como desde Fonfaraón, el Camino se dirige al puerto de Palo y desciende zigzageante hacia los lugares de Montefurado, donde se conserva la casa y capilla del hospital de Santiago, y los de Lago y Berducedo, cuyas parroquiales flanquean la senda compostelana; en ambos hubo hospital.

Ya en el concejo de Grandas de Salime, se acerca a La Mesa, localidad que tuvo hospital y cuenta hoy con albergue, y sube al hospìtal y capilla de Santa Marina en Buspol, cuya campana está fechada en 1327. Ladera abajo, el Camino desciende al embalse de Salime, inaugurado en 1954; bajo sus aguas yace el pueblo de Salime, con su iglesia, hospital y antiguo puente sobre el Navia. El paso en lancha del embalse permite al peregrino continuar su vereda hacia la villa de Grandas. Típica villa caminera, la ruta jacobea penetra por la Avda. El Ferreiro, próxima a la antigua casa-hospital, y alcanza la iglesia parroquial de San Salvador, saliendo ante la capilla del Carmen. El templo de San Salvador, ampliado en los siglos XVI-XVII, muestra una portada románica y posee un pequeño museo. En Grandas hay albergue, siendo obligada la visita de su cuidado Museo Etnográfico. Desde Grandas, el Camino emprende la lenta ascensión al puerto del Acebo, divisoria natural entre Asturias y la provincia de Lugo. Recorre los lugares de Padraira, donde se levanta la capilla de un antiguo hospital de leprosos, Penafonte y Cuiña, donde los romeros encontraban el último hospital que les asistía en tierras asturianas.